jueves, 4 de diciembre de 2008

Luz y asfalto

Siempre has adorado la ciudad. Grande. Caótica. Ese anonimato a veces perfecto, a veces hasta cómplice. Te sirve de refugio igual que, otras veces, te empequeñece entre la multitud. Pero te gusta.
Siempre te has aferrado a la ciudad. A esas noches que te han sabido a “perfectas”. La luz, la gente, el tráfico, el frío, los tallarines a las 4 de la madrugada (disponibles para quien se arriesgue), la luna camuflada entre farolas, antenas y luminosos... Incluso las colas en los bares. No importa. Te gusta. Siempre ha sido un placer poder tomar –como recordaba el buen Ramón- frambuesas en una bandeja de hielo, brugales en copa grande, cañas bien tiradas, nachos de Van Gogh. Siempre ha sido mágico volver a por Jarritas siete años después, y que vuestro camarero, Félix, siga allí dispuesto a decir que, pidáis lo que pidáis, redondeará por lo bajo. Siempre son especiales las filosofías baratas en el Treinta y Tres. Un martes. Un miércoles. Qué más da.
Siempre has disfrutado de la ciudad. Te hace fuerte. Incluso las mañanas. De camino al trabajo, todo cambia cada día y, a la vez, todo se repite. Atraviesas la calle entre gente corriendo y pasas por ese bar que tanto te recuerda al de las historias de Almagriss con su ‘señora del imperdible’. Algún día, incluso tratas de pegar la nariz al cristal por si existe esa “mujer del imperdible”. Pero esas cosas no se repiten. Esa es su historia.
Atraviesas cada mañana esa callecita en la que siempre, de forma cíclica, aparecen los mismos personajes. Con distinta cara. Un joven con mochila, anorak y bufanda, una señora paseando el perro entre toses y suspiros... Pasas frente a esa pequeña pastelería en la que hace más de 20 años acostumbrabas a comprar los donuts para el colegio (¡costaban 20 pesetas!). A las 8 y tres minutos siempre está una señora fregando el suelo. El tramo siguiente del recorrido transcurre por esa cortísima calle en la que –como dirigidos por un general- cada día formáis dos filas, una para cada sentido. A ti siempre te toca la de la derecha y tratas de guardar esa extraña distancia de seguridad. ¿El ritmo? El que te marca el metrónomo interno que tenéis los urbanitas. El último tramo, por fin, la gran Avenida. De pronto se produce esa asombrosa explosión de sonidos, personas, carreras, repartidores de prensa, taxistas, autobuses... El caos. Te gusta.
Siempre te ha gustado la ciudad, incluso en Navidad. Pese a la gente, los empujones, las luces cegadoras, la felicidad fingida, los ‘papanoeles’ de pacotilla, las cenas de empresa, las cestas de Navidad y los regalos pendientes que ya nunca darás. Este año tienes claro que será distinto, pero hay cosas que no cambian. Tu ciudad no cambia.
Siempre te ha gustado la ciudad y ahora, por fin, es completamente tuya. Enhorabuena.

13 comentarios:

Carolus dijo...

No deberías leer esto... Es retorcidamente “maquiavélico”. Entra, mira y ya dirás qué te parece.

http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

En mi blog, mas ideas sobre cenas de empresa. Saludos

Charlie dijo...

Qué chulo. :) Ciberaplausos.

Sara dijo...

Que maravilloso sentir que el pulso de la ciudad está acompasado con el de tu corazón, aunque sea por momentitos! Gracias por esta imagen tan linda!

Rockdriguez dijo...

Me encanta la ciudad, Madrid me vuelve loca !!!

Me gusta perderme por alli...
siempre hay un lugar para descubir..

Murphy White dijo...

Gracias por la visita, Carolus. Interesante tu blog... has dado unas cuantas "malas ideas" ;)

Cibergracias, Charlie.

De nadas, Sara. ¿Volviste a elegir café?

Tienes razón, Rockdriguez, tenemos tanto y a veces nos enteramos de tan poco...

Anónimo dijo...

Bonita oda a la ciudad.
Ra.

ALMAGRISS dijo...

¡Qué poema! Aunque esté redactado en prosa, a mí me ha sentado como lo que es, como un poema... una preciosa oda a Madrid, sí señora. Te felicito por el post, no me ha dejado indiferente, para nada. He sentido mucha nostalgia...
Un besazo

Anónimo dijo...

Los ojos de muy pocos pueden ver ese lado de la ciudad...
Amy.

Murphy White dijo...

Gracias Ra, Alagriss, Amy.
¿Un poema en prosa?... Me gusta ;-)

Ramón de Mielina dijo...

Te pega que la Navidad te odie y tú a ella. :-P No te veo disfrazada de rey mago! :-P

Murphy White dijo...

De Rey Mago no, pero... ¿y de duendecillo?????

Ramón de Mielina dijo...

De duendecillo de la nieve... mmmmmm no acabo de verte!! jajaja

MONICA dijo...

Bonitas fotos, gracias por tus letras. Feliz miércoles