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lunes, 15 de marzo de 2010

Barro en los zapatos y piedras en los bolsillos

Las tardes, las mañanas o las noches más especiales de la vida rara vez coinciden con fragmentos de una película romántica. Normalmente no hay luna, ni estrellas ni una vista nocturna de toda una ciudad desde una montaña... A menudo no hay velas, ni un violín interpretando a Chopin ni un bolero sonando en un viejo tocadiscos. Casi nunca sucede en San Valentín, ni en un aniversario. Una nunca tiene el pelo mojado por la lluvia... ni Frank Sinatra canta The Way You Look Tonight mientras bailáis moviendo torpemente los pies. No suele haber anillo ni gargantilla de brillantes. Ni un pelo convenientemente peinado, un maquillaje impoluto y el último vestido que te compraste.

Los momentos especiales no huelen a madera, ni a café, ni al inventado “calor de hogar”. No llegan en una montaña que huele a Romero, ni en una playa desierta con gaviotas adornando el paisaje.

Los momentos especiales son los que llegan por sorpresa, los que nos pillan comiendo un sándwich en un banco, o nos encuentran despeinadas y con una sudadera que alguien se dejó olvidada en casa. A menudo llegan entre alitas de pollo en un bar, en ese cumpleaños al que no pensabas ir o al abrir la puerta de una emisora de radio... o al cerrarla. De vez en cuando ocurren aquel día que uno no pensaba salir de casa, la noche que estaba cansada, en el bar en el que siempre te quedas sin voz, o paseando por un Madrid gélido.

¿Mis últimos momentos especiales? Es curioso, siempre han acabado con barro en los zapatos y piedras en los bolsillos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

20 minutos de magia

Aquella calle era mágica. O lo es. Quizá sea por el momento del día o la gente, o el inexorable destino al que te conduce. Pero aquella calle era mágica. Es mágica.

Durante los 20 minutos en que cada semana caminabas por ella, sucedían todo tipo de cosas. Como si un huracán agitase todo desde fuera y tú fueras la única que lo notaras. Casi todas las historias nacían en esos 20 minutos. A veces, tuviste que apresurarte a buscar un banco en el que sentarte a escribir. A veces, recurrías a copiar torpemente una frase en el teléfono para evitar que se esfumase todo al día siguiente. Otras veces, simplemente cerrabas los ojos para retenerlo todo en la memoria.

Era extraño porque, en aquella calle, te entristeciste un sólo día. Los demás, recordabas, soñabas, inventabas, y siempre, siempre, sonreías al cruzar el cartel de la calle “Elfo”.

Los orientales hablan de física, de energías, de zonas más o menos “zen”... ¡Vaya usted a saber qué tiene aquella calle!, decías tú. Pero a ti siempre te gustó pensar que, algún día, contarías a tus nietos que había una calle mágica en Madrid.

domingo, 21 de junio de 2009

Annie Leibovitz: más allá de la imagen

Cumple dos de los requisitos comunes a casi todos los genios que pasan a la posteridad: un don para el arte y una vida complicada. Annie Leibovitz, y sus 35 años con una cámara colgada del cuello, están este verano en Madrid a través de una exposición con algunas de sus fotos más impactantes. Merece la pena acercarse por el número 31 de la calle Alcalá y disfrutar del trabajo de la que muchos han llamado la fotógrafa del rock... o la fotógrafa de las estrellas. Aunque ella no se considera retratista de celebrities (su carrera ha sido más amplia que todo eso), actores, músicos, políticos y todo tipo de personalidades han querido pasar por delante de su objetivo.
Las mejores portadas de Rolling Stone son creaciones suyas. El editor y fundador de Rolling Stone, Jann S. Wenner contaba así, según recoge la revista, sus inicios: “En 1970, una estudiante de arte de 20 años llamada Annie Leibovitz trajo su portfolio a la redacción. Acababa de refresar de Israel y nos enseñó unas fotos que nos gustaron. Sin abandonar sus estudios, se convirtió en la segunda fotógrafa de la revista. A finales de ese año, fui con ella a nueva York para su primer trabajo importante: la mítica portada de Lennon en enero de 1971. Fue algo mágino. Había captado la humanidad de John”.
Es la autora de fotografías que están hoy en las retinas de muchos. Fue la última persona en retratar a John Lennon (desnudo junto a Yoko Ono), cinco horas antes de que el líder de los Beattles fuera tiroteado, creó la polémica y potente portada del “Born in the USA” del Boss, y retrató el cadáver de la ensayista Susan Sotag, la que durante 16 años fue su amante. Ahora, a sus 60 años, la que muchos consideran un icono de la fotografía pasea por todo el mundo la muestra “Vida de una fotógrafa 1990-2005”. (C/Alcalá, 31. Madrid. Hasta el 6 de septiembre. Entrada gratuita).






jueves, 16 de abril de 2009

Bares, qué lugares... (II)

Llega el fin de semana y quiero actualizarles la agenda de bares visitables o no visitables. Aquí va una segunda parte de bares de Madrid. Disfruten y elijan bien (aunque ya se sabe que para gustos...).

DE PINTXOS (Castelló, 115).- Lugar de ambiente sofisticado, urbanita y con luces tenues para tomar cañas y acompañarlas de una gran variedad de pinchos. Todo por un precio razonable. No es muy grande, pero si tienes suerte, podrás sentarte en una de las 8 ó 10 mesas que tienen. Puedes tomarte ahí las primeras copas de la noche.
Puntuación: 7

V.O. (Sánchez Pacheco, 64).- Diminuto bar casi camuflado en una calle situada cerca del metro de Cruz del Rayo. Entre semana, dardos. Los fines de semana, música de la buena. Lo mejor: la música y el ambiente rockero. Rock internacional de antes y de ahora. Lo peor: el tamaño. Con unos metros más, harían maravillas!
Puntuación: 7

BOURBON CAFÉ (Carrera de San Jerónimo, 5. Metro Sol).- Un amplísimo espacio en el que picar viendo un espectáculo al principio de la noche o tomar copas sentado o de pie a partir de una hora determinada. Cada semana, la decoración y los camareros se empapan de una temática y resulta divertido meterse en un bar donde cada día te hacen viajar a un sitio distinto. Los camareros, en determinados momentos de la noche, se suben a la barra a bailar una pequeña coreografía. A saber: una camarera clónica de Sandra Bullock que te servirá y charlará contigo con la sonrisa puesta, y dos guapísimos camareros que deben dedicar su tiempo al culto al cuerpo. Lo mejor: el servicio y la decoración. Lo peor: los precios.
Puntuación: 6,5

BLUEFIELDS (Príncipe de Vergara, 128).- Espacioso bar con decoración que parece tratar de simular (sin conseguir) un ambiente “retro”. La música, variada, aunque tiende a comercial. Lo mejor: abren hasta tarde. Lo peor, los precios y a veces el ambiente es... raro.
Puntuación: 4,5

lunes, 9 de marzo de 2009

Madrid by night. Cazadores y cazados

Sin duda, la noche madrileña está hecha por y para los dispuestos a comprenderla, aunque siempre transcurra a cientos de necedades por segundo. Veamos si puedo traspasar al papel o a su pantalla alguna de estas noches que caminan entre el surrealismo y el absurdo natural de la vida. Así puede ser un sábado madrileño.

FASE 1: SÁBADO DE PARTIDO
Aunque una se haya desvinculado del deporte televisado como algo pegado a la cotidianeidad, en Madrid, los derbis siempre son excusa para una reunión. Tú lo crees, y el resto de madrileños también. Pero no, Madrid no es un lugar donde uno pueda ver un partido sin acudir a la cita futbolera con tiempo para tragarse la “previa” que anuncia el “partido del año, de la década... del siglo”.
La fase 1, “búsqueda de un bar”, se convierte en la primera cruzada si tu agenda no te permite llegar antes de que empiece el partido. Lleno, lleno y lleno. Es, además, el día en el que los bares se etiquetan aun sin quererlo: el bar-guardería, el bar-geriátrico, el bar-fritanga... Y tú tienes que buscar en todos aunque: (A)obviando tus patas de gallo para colarte en el bar guardería, (B)estirando tu mini-falda para entrar en el geriátrico y (C) rezando por llevar una muestra de colonia en el bolso para entrar en el bar-fritanga y que cuando quedes con tu chico no te llame Murphy Ali-Oli. Por fin llegas a un bar con una esquina vacía.
Intentas focalizar tu atención en el partido, pero los chascarrillos y la falta de goles hace que tus neuronas tengan que repartirse entre la conversación y el trocito de pantalla en el que tu equipo apenas toca el balón. Es sábado y –siguiendo los consejos de tu amigo lunático- llevas unas cuantas neuronas apagadas, así que sólo puedes prestar atención a una cosa: la conversación.
FASE 2: PRIMERAS TAPAS – PRIMEROS CAZADORES
El partido acaba pronto, así que la fase 2 es preparar el estómago para salir. Unas tapas marcan el comienzo oficial de la noche en Madrid. Ya se sabe que tres chicas solas, por mucho que insistan en que ya tienen quien las ‘cuide’, son blanco fácil para que futboleros apresurados a celebrar con alcohol cualquier empate intenten lo imposible. Porque, sea cual sea el resultado, en las noches de derbis, las manadas futboleras se tajan. Porque sí. Si ganas porque ganas y si pierdes porque pierdes. Y si empatas porque... una copa para ti y otra mí.
- Hola, ¿estáis solas?
- Sólo de momento
- ¿Es que tenéis novio?
- Sí.
- Bueno, pero estamos en el siglo XXI, y ya sabe que hoy en día una chica no debe ser para un solo chico, ¿no? Me llamo xxx y estoy con mis amigos del club de caza (no es una metáfora, aunque pudiera parecerlo)
La sucesión de comentarios sarcásticos y algún que otro golpe bajo, no logran evitar que vuestro nuevo amigo, llamémosle número 1, se siente en la mesa e invite a hacer lo propio a un amigo, llamémosle número 2. Tú intentas fingir interés, pero las caras te delatan. Él habla y tú enciendes las neuronas y empiezas a pensar... “¿Por qué diablos no se abrochará un par de botones más de la camisa. Eso ya no triunfa, si es que alguna vez estuvo de moda? ¿No se va a cansar nunca? ¿No se da cuenta de que el hecho de que subiese un monte corriendo no nos impresiona? ¿Debería reírme como si me hicieran gracia sus chistes? ¿Con menos copas será igual de cansino? ¿Por qué estoy hablando de las corridas de toros a las 2 de la madrugada?”.
Mientras el amigo número 2 te cuenta su trayectoria profesional, el amigo 1 decide darte un testimonio gráfico de su vida. Y ya se sabe que los móviles con cámara de fotos son... una putada para la noche madrileña. “Mira, aquí estoy con Abel Antón cuando corrí la maratón”. “Y esta es de cuando matamos un jabalí, porque soy también taxidermista”. “Esta es la foto de mis trofeos de caza”... “Aquí cuando subí corriendo el Teide”...“y aquí estoy con el Príncipe, cuando gané el campeonato de tirachinas”. Esa última frase te marcó. Te cautivó. Toda la vida habías soñado con un tirachinista profesional. Y estaba frente a ti. Insinuándose con tres botones de la camisa desabrochados. Pero una no está preparada para hablar a esas horas de un sábado con un taxidermista-corredor-carnicero-cazador-campeón de tirachinas. Sí, aunque no lo crean, él existió.
FASE 3: SEGUNDAS COPAS
Cuando ellos, vuestro seguro anti-cazadores, no vienen al rescatarte, decidís mover ficha e ir donde están. Despides a tus cazadores con un chascarrillo carnívoro y te vas. Llega el momento de reunirte con ellos y la noche parece dirigirse al camino tranquilo de Brugales, gominolas, kikos y enamoramientos (de verdad o de mentira).
Madrid es así. Cuando en una noche una conoce a un club de cazadores-tirachinistas-taxidermistas-etc, no espera encontrarse con otro grupo “peculiar”. ¿Dos en la misma noche? Murphy, esto es Madrid y siempre te puede sorprender.
Siempre has pensado que cuando una está acompañada, no se acerca ‘varón’. Murphy, esto es Madrid. En menos de 15 minutos, entabláis conversación con una peña gastronómica que, también con la euforia del partido machando su hígado, acaba formando parte de vuestro grupo. Eso sí, te lo ponen fácil porque todos llevan una camisa con su nombre debajo (eso es facilitar las cosas). ¡Para chulos, los madrileños, que salen con el nombre grabado en la camisa por si no te quedas con su cara!
El de las gafitas de pasta te da buen feeling y resulta que es un buen contacto profesional y tenéis amigos en común. Otro resulta veranear en un pueblo vecino al de tus veraneos adolescentes y otro no puede dejar de hablarte de Placebo, Fito Páez y Weezer. (Recuerden mi teoría del mundo endogámico).
Pero cuando se mezclan derbis, copas, chicas y chicos en la noche madrileña, siempre puede haber un comentario confuso que provoque que la reunión se disuelva precipitadamente por un roce masculino... Y, como suele suceder en Madrid, un chupito marca el final de la noche.
No se asusten, no siempre es igual... pero si salen por Madrid, deben estar preparados.
Feliz semana

jueves, 12 de febrero de 2009

Bares, qué lugares... (I)

Aquí va mi primera aportación al mundo del ocio madrileño. Aunque digan que un lugar es bueno o malo en función de lo que cada uno viva dentro de ellos, nunca está de más una pequeña guía...

THIRTY THREE- (Clara del Rey, 33. Zona Avda. de América-Prosperidad).-Irish Bar. Como si entrases en un cálido bar de Temple Bar: mucha madera, luz tenue y buena música. La carta de cervezas, eso sí, no es tan variada como en Dublín, pero sigue mereciendo la pena. Es un sitio llamado a las reuniones de amigos, a sentarse en la zona de sillones, o en la de estanterías, o en cualquiera de las mini-mesas que parecen impregnarte de ganas de arreglar el mundo. Las rarezas las ponen los camareros, que parecen salir de un casting: un actor (le encontraréis con frecuencia haciendo cameos en series televisivas) que no parece poder evitar hacer chascarrillos cuando te sirve, un borde calvete que parece desafiarte con cada caña que te sirve, un tímido que te demostrará que pueden servirse cervezas sin levantar los ojos del suelo. En fin, los demás ya los iréis descubriendo. Si vais por allí, pedid una Murphy a mi salud.
Puntuación: 8,5

BLACK STAR (Serrano, 240. Zona Concha Espina).-Buena música. Si te gusta Coldplay, The Killers, Counting Crows, Bruce, Kaiser Chiefs… En fin, buena música. El ambiente, gente de todo tipo, aunque algunos días demasiada camisa de rayas y jersey. Salvable, porque el local lo merece. Un fallo: no hay ropero, aunque con un poco de ingenio, hay zonas donde puedes colocar el abrigo. A partir de las 3 de la mañana, tendrás que hacerte fuerte para no asfixiarte con la gente (para ir por primera vez, un consejo: acércate a eso de la 1 de la mañana, que está más tranquilo y es la única manera de disfrutar del sitio). Se está poniendo cada vez más de moda y eso, no me preguntéis por qué, parece estar mermando un poco su calidad y además, empieza a ser frecuentado por algún que otro jugador del Real Madrid despistado. No pierdo la esperanza de que vuelva a sus orígenes.
Puntuación: 7

KUNDUN (Canillas, 48. Zona Avda. de América / Prosperidad ).- Tranquilo y animado. Sí, existe esa mezcla. No bailarás, pero tienes una zona para estar de pie y otra para estar sentado en mesas bajitas, con poca luz, degustando los mojitos que con tanta destreza realizan. La música, muy variada (algo de agradecer). Española y extranjera. Algunas noches, podrás degustar alguna frambuesa sobre una bandeja de hielos. Y siempre puedes coger alguna que otra gominola de la barra.
Puntuación: 7

COSTELLO (Caballero de Gracia,10. Zona Gran Vía.).- Aconsejable si estás en la zona y no tienes que esperar cola. No merece la pena esperarla. Tiene sus días, y la música es buena, pero a veces se llena de para-artistas a los que les gusta que les llamen artistas. Parece que se ha puesto de moda entre músicos de Madrid (de ahí que sea destino habitual de grupies). La zona de abajo es un horno y los puertas son poco amables.
Puntuación: 5

MAMÁ NO LO SABE (Castelló, 117. Zona María de Molina).- Bienvenido al reino de pijolandia. Si quieres descubrir un sabor “distinto”¿? en las copas, pásate por allí. Si tienes morriña y quieres recordar la música de los 80 (Hombres G, Modestia Aparte, Los Secretos...), ese diminuto local de la calle Castelló es tu sitio. Pero ¡cuidado! porque el repertorio es exactamente el mismo una y otra vez.
Puntuación: 3,5

domingo, 14 de diciembre de 2008

Metro de Madrid... suena

Las tecnologías no avanzan al ritmo de las personas. De algunas personas. Y no porque sean incapaces de emplearlas sino porque no entienden bien el dónde, el cómo ni el cuándo.
Viernes noche, línea 5 de Metro de Madrid, una de las más céntricas y la que –de forma habitual- concentra mayor variedad de personas, personajes y sucedáneos humanos, entre los que me incluyo. Entre el murmullo que acompaña a cada vagón, empieza a despuntar una voz con ese acento que muchos identifican con Madrid, cargado de “egques, troncos y tíos”. Por supuesto, el móvil en la oreja (ahora que el Metro tiene cobertura, no se puede desaprovechar!).
- Que no me río, tonta. Que me gusta que seas así.
Sin darte cuenta, caes en esa manía tan española de reconducir tus neuronas y analizar conversaciones ajenas. Levantas la cabeza y observas cómo un chico de unos 17 años, ataviado con su gorra, pendientes y sudadera de rayas, pasea por el vagón –cual salón de su casa- mientras mantiene la típica conversación adolescente por teléfono de “ahora somos amigos pero... las dejo caer”. Inmediatamente pones cara a la pipiola que, al otro lado del teléfono, lanza frases tontunas para que le doren la píldora. Nuestro amigo continúa gritando:
-Eg que voy en el metro. Sí, tronca. Te juro que voy en metro y tengo cobertura. No me queda mucho saldo, pero shi quieres pido dinero y te llamo dezde una cabina.
Cuando termina la conversación, cada uno vuelve a sus quehaceres, camuflando el monedero por si nuestro amigo empieza a recaudar cash para seguir su conversación de “cuelga tú, no tú, no mejor tú”. Volvemos a mirarnos unos a otros, consultamos el móvil, la parada... Pero nuestro amigo, el de la sudadera de rayas, vuelve al ataque.
-¿Sí? Tronco, ya estoy llegando. Te lo juro por Diosh. Ehpérame un minuto. Que shí, que síh. Te juro por Diosh que voy ya por Chueca, que Gran Vía esh la siguiente!!!
Ahí llega el sobresalto. Nuestro joven amigo, además de gritar mientras recorre el vagón de lado a lado, ha provocado que todos nos movamos confusos pensando que el tren había pegado tal acelerón que se había saltado cuatro estaciones de golpe. Uf, nuestro amigo “te juro por Dios” mentía. A gritos. Aún no habíamos llegado si quiera a Alonso Martínez, pero imagino que un ‘te juro por Dios’ siempre queda mejor acompañado de una mentirijilla.
Después de 12 repeticiones del... “Que sí, tronco, te lo juro por Dios, que voy por Chueca. Espérame que la próxima es Gran Vía y me bajo. Tronco, te lo juro por Dios, que ya llego” , lo que volvió fue el bendito murmullo silencioso de viernes. Todas nuestras neuronas, ahora sí, pensaban en lo ridículo de la situación de nuestro amigo del que ya teníamos más información de la que necesitábamos... Pero entonces...
-Tiroriroriiiii. Tiroriroriiii.
Mi bolso había empezado a vibrar. Contesto susurrando.
-¿Sí? Raúl, ya estoy llegando. Vale, vale, ahora voy para allá. Sí, estoy casi en Gran Vía. (Me reí, tratando de morderme la lengua para no decir un “te lo juro por Dios”!)
Levanto la cabeza y la fila de enfrente me mira sonriendo. Les devuelvo una mueca de “todos somos iguales, qué le vamos a hacer”. Pero esta vez, al menos, sí llegábamos a Gran Vía.

martes, 9 de diciembre de 2008

Recuerdos en venta

Las rupturas son rentables. Sí, lo son. Para psicólogos (terapias supera-baches y recupera-autoestimas) y para heladerías (comilonas a consecuencia de tanta serie americana, porque si no, comeríamos chorizo). Son rentables para gimnasios (compensación de las comilonas compulsivas y puesta a punto del cuerpo) y para bares (ya decía Fito que los bares “se deben abrir para cerrar las heridas”). Por supuesto, también lo son para quien deja y para la nueva adquisición (aquel/aquella que, para el abandonado, nunca tiene nombre y se convierte en “el nuevo o la nueva, el capullo o la golfa, el cabr... o la zorr...).
Pero ¿cuántas empresas intentan llevarse su porción del dolor ajeno? Les copio la noticia que leí el otro día en la prensa, por si alguno de ustedes quiere complementar sus terapias de psicólogos, helados, bares, amigos consoladores, etc., con algo distinto:
El portal de búsqueda de pareja y amistad Meetic ha convocado una "terapia solidaria para dejar a un lado los malos recuerdos de los ex". El acto tendrá lugar el próximo día 11 de diciembre en la explanada existente frente a la estación de metro madrileña de Príncipe Pío; lugar al que los que deseen "luchar contra el mal de amores" deberán llevar los objetos de los que quieran deshacerse.
Así, 'De patitas en la calle' pretende cumplir un doble objetivo: contribuir a que los solteros "den un paso adelante, olvidando a su antiguo amor" y reunir objetos que, después de pasar un filtro, serán reciclados o donados a la ONG OSCUS y a la Fundación Bip-Bip.
Según un estudio elaborado por la empresa de contactos, el 80 por ciento de los solteros estaría feliz de deshacerse de todos los recuerdos del amor pasado. Además, el 65 reconoce buscar el amparo de un "buen amigo para llorar las penas" después de una ruptura.
"A pesar de que somos los más románticos e intentamos luchar por nuestra relación contra viento y marea, el 55 por ciento de los encuestados afirma que no tiene ningún reparo en finalizar la relación si las cosas se ponen feas, con independencia de la situación que atravesara su economía doméstica", recoge el informe (elaborado a partir de encuestas a 1.000 usuarios), mientras que un 40 por ciento afirma que se vería claramente afectado al prescindir de los ingresos de su ex pareja, pero que "llegado el caso, le echaría de casa igualmente".
La mejor cura
Un 73 por ciento de encuestados reconoce que la mejor cura para las penas de amor es encontrar una nueva pareja lo antes posible, y un 80 por ciento confirma que estaría feliz de deshacerse de todos los recuerdos del amor pasado que son, según afirman los propios afectados, sus fotos (40 por ciento), cartas, correos electrónicos y SMS románticos (30 por ciento), joyas regaladas por el ex (15 por ciento), peluches (10 por ciento) y recuerdos o tickets de eventos (5 por ciento).
¿Cuándo nos hemos convertido en porcentajes? ¿Vista una ruptura vistas todas? ¿Para qué guarda la gente recuerdos de un mal final? ¿Sólo a un 15 por ciento le han regalado joyas? ¡Serán ratas los muy...!
Y sigo preguntándome... ¿De verdad Meetic cree que la gente se deshará de algo más que cartas o peluches...? Ah! Sí! Seguro que más de un@ dice: “Mi ex me regaló este piso y este coche, pero como me recuerda a él/ella, lo voy a regalar” Ja!
En cualquier caso, como parecen mandar esos cánones tan escrupulosamente definidos, busquen en los recovecos de su casa por si tienen algún mal recuerdo en forma de objeto inútil made in algún ex. Aunque... les invito a hacer algo mejor. Un llamamiento a sus ex (y a la cordura, si es posible) y les digan algo así como: “Si tienes algo mío, no lo tires... ¡devuélvemelo, que no tengo un duro!”.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La Cocina de los Monólgos 2

No soy de risa fácil. No soy de carcajada. Pero reconozco que ayer sonreí, reí y finalmente sucumbí a la carcajada en el estreno de ‘La Cocina de los Monólogos 2’. Ingenio, humor y buenos recuerdos son tres de los ingredientes que vais a encontrar en 'La Cocina de los Monólogos 2' si estos días os queréis acercar por el Teatro Arenal de Madrid. Albert Boira, Iñaki Urrutia y Belén Rubio son los tres maestros de la cocina humorística que ofrecen, a fuego lento, varios monólogos de identificaciones rápidas cuya digestión se facilita con un cóctel de carcajadas. Ah! Sí! Y demuestran que las mujeres sí son buenas en el arte del humor.

Aquí adjunto un poco de información promocional…

Después de más de un año ofreciendo a los paladares del público madrileño y barcelonés `La cocina de los monólogos´ y habiendo paseado sus fogones por distintas ciudades de España, esta compañía decide presentar sus nuevas recetas de humor con un nuevo espectáculo.Reunidos en interminables sesiones de creatividad y después de estrujar sus cerebros hasta el límite, encuentran por fin el nombre ideal con el que bautizarlo: La cocina de los monólogos 2.Animados por esta racha creativa que les invade, ofrecen ahora un nuevo atracón de risas en su punto.
Los Cocineros de Temporada
Albert Boira - Especialista del directo, un veterano cocinero experto en describir situaciones cotidianas aliñadas con sarcasmo e ironía, sus platos se sirven desde la experiencia que le da haberlos vivido en sus propias carnes.Su característica diferencial, la improvisación, es un condimento que solo usan los grandes chef´s, que tienen, como receta especial su rapidez mental y la respuesta adecuada en el momento oportuno.
Belén Rubio- Cuando uno ve a Belén a los fogones, se da cuenta de que se ha ganado a pulso un sitio en la alta cocina de los monólogos. Su autoridad y su seguridad no dejan lugar a dudas de que estamos ante una de las grandes del género a nivel nacional.Esta cocinera aporta un sentido del humor de fuertes sabores no exento de un regusto de clase e inteligencia, muchos desearían tenerla a su lado, aunque no todos estarían a la altura necesaria.
Iñaki Urrutia- Este catalán con nombre vasco y residente en Madrid, consigue, con sus recetas hacer pasar al público de la sonrisa a la carcajada con un humor rápido fresco y elegante.Referente obligado en el panorama nacional de cocineros del humor, con un estilo que llega a comensales de todas las edades y creencias, se hace imposible resistirse a los particulares sabores que se degustan en sus monólogos, perfectamente elaborados, de fácil digestión e inconfundible estilo.